Soy una escritora caleña que escribe desde el sentir; por eso la poesía es, para mí, el vehículo de la verdad oculta entre las paredes de la cultura, el pudor y la moral que se erigen como faro de luz, cuando detrás permanece velado el grito de las almas que no pueden ser vistas bajo su lámpara. Así, la sensualidad se presenta como una herramienta de transformación desde mi sensibilidad y lectura de la realidad.
Ante la doble moral de las culturas, he decidido confrontarla con la desnudez de la verdad: la vulnerabilidad del cuerpo expuesto, de la piel que desea y siente, que trasciende el control ejercido por la sociedad. Tal vez, desde el arte, pueda mostrar un poco de lo divino que habita en el deseo y la sexualidad. Con un estilo íntimo y propio, y buscando desmontar los prejuicios que rodean el deseo, me sumerjo en escribir sobre sueños, anhelos, recuerdos y realidades que todos experimentamos.
Mi búsqueda es presentar el sentido del deseo desde mi humilde lectura, apoyada en la ternura, la fuerza y la belleza de la palabra, para que los lectores conecten con estas realidades lejos de la frivolidad, y regresemos a ver el placer desde todas sus posibles aristas.
Náufrago
Soy la costa en que naufragas
encallas cada día,
en la misma playa.
Aquí estoy
tras mil lunas
he escuchado tu dolor,
tu silencio.
Aquí estoy,
tal vez con desdén
y sentí tus labios
ola, lamiendo mi arena,
escuchando…
y me estremecía
su placer, hecho agua…
que se estrellaba en el peñasco.
Ingenuo,
el agua del mar no sacia la sed,
se volvió adicto a morir de a poco,
era un engaño,
encallaste en mí
y naufragamos ambos.
Templo
En tu templo,
en vigilia
atenta a los designios
de este dios falso, terrenal,
que se aferra a mis
piernas jadeantes,
abiertas, tributadas, expectantes,
al dulce deslizar
de tu dureza, lúbrica,
y siento tu fuerza
tumbada en el altar de tu abdomen
incandescente.
Ves dentro de mí
esa luz,
que me vuelve devota
soy un cirio encendido…
Erótica en la punta de la lengua,
mi oración se extiende en tu cuerpo,
iluminados ambos
detrás de los vitrales coloridos;
lo único,
que los ateos
y ciegos pueden ver de ti.
Vampiro
Desnuda en tus brazos
que reciben atentos
el palpitar de mi carne,
se deslizan sobre mí
recorriendo mi sangre,
mi vida.
Detenida en un respiro,
hechizada en tu mirada
sanguinolenta
que toca mis labios.
Erguidos mis pezones,
hiervo libidinosa,
estremezco
y me arrastras,
para en tu fuerza perecer.
Desvanezco en tus caricias,
soy agua,
de mí bebes insaciable;
soy desmayo
en el delirio de tu piel,
durazno purpúreo,
bucle eterno
en el que me encuentro,
enciendo
soy fuego…
y ahora…
no puedo más que desfallecer
en este sueño…
eternizada.