En Órbita

Páramo de Santurbán, una lucha por el agua

Páramo de Santurban

Incluso los grupos humanos más primitivos comprendieron la importancia del agua para su propia sobreviviencia y la del entorno: todas las fábricas de agua eran lugares sagrados.

Por Luis Miranda Echeverry

El agua dulce brota de la tierra, de la tierra de la montaña, del páramo. De la grieta de una roca en un peñasco escurre agua; o de un humedal sale un río que llega a ser el más caudaloso de Colombia; junto a esos sitios es fácil encontrar milenarios petroglifos, que atestiguan la importancia del agua para comunidades aisladas del mundo. Aquellos dibujos en las piedras advierten que el sitio es sagrado.  ¿A quién se le ocurriría poner en riesgo el origen y sostén de la vida?

Ya preguntaba el Jefe Seattle en 1854 lo mismo al presidente Pearce cuando le propuso comprarle la tierra: “¿Cómo se puede comprar el aire, la luz, el canto de los pájaros, la tierra, el agua? Es una idea extraña”. Qué diría de abrirle las entrañas para sacar oro y en el proceso, envenenarla. No existe minería que no tenga que envenenar el agua. Hacer esto a escasos 100 metros de la delimitación imaginaria de un páramo que provee el agua de 2.3 millones de colombianos y venezolanos por fortuna tampoco nos pareció buena idea.  

La multinacional minera Greystar (ahora Eco Oro) hizo exploraciones de explotación en las cercanías del Páramo de Santurbán. Para ello, el gobierno de 2011 usó una delimitación del páramo que ya la Corte Constituciones señaló como desactualizada, por los conceptos del Instituto Humbolt y de geólogos internacionales que aclararon que el páramo no es solo lo biótico (pastos, frailejones) sino también lo abiótico (rocas, suelo, subsuelo) y que cualquier daño en este tipo de ecosistema podría tardar en recuperarse cientos y hasta miles de años. Hoy, aún no se ha llevado a cabo la nueva delimitación del páramo y otra minera, Minesa, espera la aprobación de un licencia para explotar oro a cielo abierto a escasos 100 metros de la línea imaginaria que divide la zona protegida del páramo.

Felizmente, la comunidad alrededor de Santurbán se involucró en el conflicto, articulando su defensa del agua en torno a tres demandas constitucionales: 

1- Protección del agua

2- Sostenimiento de la biodiversidad

3- Seguridad, soberanía y autonomía alimentaria

Dichas demandas promovieron por una lado un discurso ambientalista que unificó a distintos movimientos sociales frente al discurso dominante de las regalías y los beneficios económicos de la explotación; y por otro lado, el desarrollo de la capacidad multiorganizativa y de conectividad que les permitió erigirse como un red de acción colectiva

Lograron entonces hacerse visibles y poner sus intereses en la agenda política nacional usando tres estrategias legales y civiles absolutamente democráticas.

1- Mediatizar: El uso de redes sociales fue fundamental para visibilizar la oposición a un proyecto que fue anunciado por el gobierno de turno en los medios más importante en 2010, pero que alcanzó la agenda nacional en 2011 cuando se esperaba el concepto final de la licencia por parte del gobierno. Esos mismo medios sirvieron para que las organizaciones de toda índole se articulara y participara.

2- Movilizarse: Las movilizaciones se dieron en distintas partes del país, coordinadamente y con asistencia cada vez mayor lo que además incrementó la mediatización. Además, se compusieron canciones, se hicieron performances, se publicaron libros, revista, incidiendo así en el ámbito cultural más que en el político. De esta manera, en lugar de buscar apoyos que dejaran el movimiento a merced de chantajes, atrajeron muchos políticos que se sometieron a la causa.

3- Judicializar: Todo lo anterior se llevó a cabo simultáneamente con interposición de derechos de petición, tutelas y demandas que gracias a la mediatización del conflicto logró desiciones relativamente ágiles. Además atrajo la atención de colectividades colombianas en el exterior y extranjeras como la canadiense Sueña Colombia que lucha por el páramo de Santurbán.

Páramo de Santurban

La fotografía, los video, los debates difundidos por internet fueron otras estrategias de sensibilización de la comunidad que dio origen al primer movimiento civil que logró que se organizara una audiencia pública para discutir con la comunidad un proyecto de minería, como obliga la constitución del 91, pero que ha sido sistemáticamente  evadida por las autoridades nacionales.

Ahora que el agua empieza a cotizar en la bolsa de Nueva York como mercado futuro, es de suma necesidad volver a pensar el agua como un bien común  que debemos proteger de los proyectos financieros que derivan en la destrucción del ecosistema que permite el ciclo del líquido mágico.

MÁS INFORMACIÓN

DEBATE en El Tiempo

Sobre el accountability social

Movimiento Sueña Colombia

Himno de la lucha por Santurbán

Revista y trabajos académicos: Encuentros, Movimiento sociales,  y Freno de la locomotora

En el contexto de las ciencias de la vida (biología), de las ciencias sociales, incluyendo Constitución Política  y de la economía o estadística, este documento brinda información sobre un asunto que puede fácilmente transversalizarse. A todo ello se le puede sumar el conocimiento de los mitos sobre el agua de nuestras culturas autóctonas.

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