En Órbita

¿Por qué el agua comenzó a cotizarse en la bolsa de Nueva York?

cataratas

El 7 de diciembre de 2020 ocurrió un evento trascendente para la humanidad, la inclusión de una materia como el agua en los valores y precios bursátiles basados en los mercados futuros.

El último que da cuenta del agua es el pez.

Proverbio oriental 

Los mercados del agua funcionan con reglas arbitrarias de los gobiernos, influidas por incentivos privados. Nunca ha sido un bien común, esa idea será siempre una utopía, por eso se tranzan derechos sobre ese recurso natural, entre ellos los de su uso.
Entonces el derecho de agua se convierte en un producto, se instrumentaliza a partir de usuarios que han decidido vender o poner a disposición del mercado este recurso con el objetivo de cotizar el precio futuro del agua, más no el agua misma. Pero, ¿ cuál es la razón para monetizar un bien intangible y universal como el agua? Justifican su inclusión en la idea de que ante el encarecimiento del agua se estimularán incentivos para ahorrarla o no usarla, se presenta como un propósito noble que aparece ante la opinión pública como estrategia de preservación, sin embargo ante esta ambigua y filantrópica idea humanista, también se esconde la amenaza de generar incentivos para contaminarla, elevar su precio y hacerla más rentable. Estas variables diversifican sus transacciones, cualquier movimiento sobre su posesión, desde el ahorro, el despilfarro y la acumulación también cotizan.

Toro de wall street

Así de compleja y difusa es la nueva dinámica del agua en los centros de negocio y poder, su entrada en el mundo bursátil soportada en programas asistencialistas es una apuesta por controlar lo que es imposible de controlarse. Ante esta paradoja y panorama sospechoso, y sin detenernos en el cambio climático, la atención se centra con mayor interés sobre el mundo agrario y rural, esencial para la producción de alimentos y el cuidado del agua en sus fuentes.


El objetivo económico de esta inclusión es visibilizar el precio de agua a través de la lógica mercantilista desvirtuando la naturaleza de su derecho universal para las especies vivas de la tierra, toda una operación especulativa que se convierte en un riesgo mayor que amenaza con destruir el tejido agrario y provocar un impacto perturbador en las economías locales rurales debido al control sobre las políticas de inversión y los propósitos transnacionales.


El escenario es inquietante, por no decir dramático, pero también asombroso ante la codicia de los acumuladores de dinero bursátil que empiezan a extender la idea de que el agua pertenece a inversiones privadas, por ello es pertinente recordar la profecía del Jefe Seattle, que ante la petición del presidente de Estados Unidos de 1854 por comprar sus tierras sagradas, le responde en un aparte:


¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esa es para nosotros una idea extraña.
Si nadie puede poseer la frescura del viento ni el fulgor del agua, ¿cómo es posible que usted se proponga comprarlos?

A partir de este evento histórico para la humanidad se visibiliza el riesgo universal de empezar a sentirnos afectados por el control del recurso hídrico, se pone en discusión la idea de globalización, un concepto que recorre el mundo y que está asociado al desarrollo tecnológico que permite la simultaneidad e interacción desde cualquier lugar de la tierra con conectividad digital. A pesar de ser una noticia inquietante para el futuro de la humanidad, es pertinente de convertirse en un insumo para profundizar en la economía global y su interacción en los escenarios locales. La estadística y las matemáticas son disciplinas que están inmersas en el desarrollo de esta idea. Acercarse desde ejercicios simples de análisis no solo estimula el pensamiento asociado a estas ciencias, sino que devela los procesos y dinámicas que amenazan con reducir su importancia a la noción de dinero. Resulta clave y trascendente para visualizar las complejas apuestas de la banca por valorizar un bien intangible de orden e importancia mundial.

Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

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